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En cuatro años el rodeo bovino entrerriano cayó más del 18 %

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Se perdieron 936.753 cabezas. En 2006 el stock provincial llegaba a 5.062.599 animales y hoy es de 4.125.846. La sequía y las crecidas de los ríos fueron dos razones centrales de la merma, pero para los productores la causa principal del derrumbe fue la “falta de políticas” claras para la actividad y la “falta de rentabilidad”. Recuperar el número de cabezas llevará varios años.


Ganadería . Se conocieron los datos de la Fundación para Lucha contra la Fiebre , 19.05.2010 - Por Danilo Lima, para El Diario de Paraná.

La cifra, ciertamente, es alarmante. En cuatro años, más precisamente entre la segunda campaña de vacunación contra la fiebre aftosa de 2006 y la primera de este año, en Entre Ríos el rodeo bovino perdió 936.753 cabezas, lo que representa un derrumbe del 18,48 %.
Para que lo comprendan quienes no conocen de campo: la provincia tiene hoy casi un millón de vacas menos que hace cuatro años.
La sequía, primero, y la creciente de los ríos, después, fenómenos que castigaron duramente a la ganadería entrerriana, claro, fueron dos de las razones centrales de la merma. Pero hay una tercera y es la que un productor, con cierta ironía, llamó “el efecto K”; es decir, las políticas instrumentadas por el Gobierno nacional que, según la opinión de los referentes del sector, desalentó la actividad, anuló la rentabilidad y demolió una de las actividades económicas centrales del país y la provincia.

Opiniones. Para el ex presidente de la Sociedad Rural de La Paz, Gabriel Simonato, veterinario, productor y un profundo conocedor de la ganadería entrerriana, en la caída del stock “influyeron situaciones climáticas” como la sequía y la crecida de los ríos, pero la razón central es “la falta de perspectivas de un negocio que es de alta inversión y largo plazo”.
De aquí en más, para Simonato, “habrá que desandar el camino y consultar a las entidades de productores, porque lo que dijeron que iba a pasar en materia de trigo, maíz y carne, finalmente, se cumplió. Es evidente que no se puede manejar el país con el látigo de (el secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno ni desde la soberbia tecnocrática de otros personajes”.
Para el productor paceño, sin embargo, un cambio de política ganadera “no es posible” con la actual administración nacional.
Luis Miguel Etchevehere, director por Entre Ríos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), por su parte, tampoco duda. “Este es un gobierno que atenta contra la ganadería, la está destruyendo”, le dijo a EL DIARIO RURAL.
“Ellos dicen que ayudan al productor porque les dan subsidios a tres o cuatro amigos, haciendo clientelismo con el productor agropecuario, y se les escapa lo grueso, que en cuatro años hay un millón de cabezas menos”, disparó. “Las cifras son objetivas, incuestionables”, remarcó.
Para comenzar a revertir esta situación, Etchevehere consideró indispensable “reglas claras y previsibilidad” para que el productor “recupere la confianza perdida en este gobierno y se anime a invertir en forma importante para recomponer el stock”.
Desde la Federación Agraria Argentina, el dirigente Jorge Ruiz ubicó en la “falta de políticas claras” y la “falta de rentabilidad” las causas de la caída del rodeo.
Al no tener rentabilidad, analizó el federado, el productor “se fue desalentando, no dejó vientres, vendió vacas nuevas, y todo eso da como resultado una caída del stock” sobre todo cuando “el bajo precio de la hacienda alienta el consumo --llegamos a los 72 kilos por habitante-- que obligó a faenar más animales de los que se producían. La consecuencia: el stock cae un 20 %”.
Ahora, en cambio, “los precios de la hacienda han aumentado, la actividad recupera la rentabilidad y, esto, quizá, lleve a una recomposición del stock dentro de tres años”, opinó Ruiz.
Los actuales valores, sin embargo, advirtió el dirigente agrario, “son producto de la coyuntura” porque los precios que se pagan en el país son superiores en 30 ó 40 centavos de dólar a los de Brasil y Uruguay”. El novillo gordo “cuando se logre un equilibrio, seguramente, va a quedar en 6 pesos, no en lo que se está pagando ahora”, pronosticó.

Años fatales. Para Miguel Aizaga, de la Federación Entrerriana de Cooperativas (Fedeco), a su turno, se llegó a esta situación “por la mala política ganadera” que se convirtió en “un factor determinante” para la caída del stock, aunque también incidió el clima.
Tener en hoy un millón de cabezas menos que hace cuatro años “es preocupante, alarmante”, subrayó, y analizó que la solución pasa por “un cambio” en las políticas para el sector.
Mencionó, en este sentido, la necesidad de “alentar al responsable de aumentar el rodeo que es el criador” porque es “fundamental” recuperar “la fábrica” de terneros. Para ello, Aizaga planteó la posibilidad de que se otorguen créditos “como los de antes”, a largo plazo, tasa baja y con dos o tres años de gracia, hasta que los propios terneros puedan financiar la actividad.


PIE

Hacia abajo. En el país de las vacas, cada vez hay menos hacienda.

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La mirada de dos ex funcionarios

El resultado de la política de los
Kirchner y sus gobernadores vasallos


Alfredo Montiel Barbará (*)

La ganadería hasta la década del ‘90 vivió sin acceder a los mejores mercados, producto de la fiebre aftosa. Luego del rebrote de 2000 y a medida que con vacunación se fue acomodando el estatus sanitario, el productor sintió que se avecinaba el gran momento de exportar la mejor carne del mundo a los más exigentes mercados.
Prueba de ello es que en Entre Ríos se pasó de casi 4 millones de cabezas en 1999 a 4,7 millones en 2003 y a más de 5 millones en 2006.
Lo que nunca imaginamos es que podría haber un gobierno que prohibiría total o parcialmente la exportación del mejor producto industrializado que tiene la Argentina, con más valor agregado que la industria automotriz. Una tonelada de carne selecta de exportación vale más que una tonelada de auto; además, da fuentes de trabajo en el interior profundo donde ninguna industria lo hace.
Los Kirchner y sus gobernadores vasallos han logrado que nuestro stock ganadero caiga nuevamente a casi 4 millones, que empresarios brasileños compren la mayoría de los grandes frigoríficos, que haya un preocupante desempleo en la industria cárnica, que escasee la carne y disminuya el consumo por habitante en la Argentina.
Ante esta siniestra política de anti-Estado tuvo vía libre la soja, se suman sequías excepcionales, creció el río y desplazó de las islas los novillos con la carne más orgánica que existe en el mundo.
La soja seguirá, vendrán nuevas secas e inundaciones en el futuro.
Lo que hace falta es que, así como con muchos traspiés supimos erradicar la aftosa, cuando votemos de ahora en más eliminemos este gobierno del vale todo, y todo lo que aunque disfrazado se le parezca, y elijamos estadistas que nos lleven en tres años a recuperar lo perdido y en diez años a estar con nuestra famosa carne argentina en los platos de los consumidores de los grandes mercados del mundo, y sobrando trabajo y asado para que todos los argentinos vuelvan a comer bien.
Si hacemos las cosas bien volverá el olor a asado en las obras en construcción. Todo depende de nuestra memoria y de nosotros mismos

(*) Médico veterinario. Master en Producción Animal. Productor ganadero. Ex director de Ganadería y ex secretario de la Producción de la segunda administración de Sergio Montiel



Es urgente acotar la discrecionalidad
de Comercio Interior y la Oncca

Daniel Welschen (*)

La disminución del rodeo nacional y provincial, tiene su origen en una sumatoria de factores políticos, económicos y climáticos. La prolongada sequía que duró dos años disminuyó la producción de carne, se faenaron y murieron una gran cantidad de vientres y bajó el índice de marcación de terneros.
Esta condición climática hoy es utilizada por las autoridades políticas nacionales y provinciales para justificar y enmascarar los errores políticos cometidos desde febrero de 2006 cuando se cerraron por primera vez las exportaciones de carne bovina.
A partir de dicho momento se instrumentaron un conjunto de medidas regulatorias a través de la Oncca y la Secretaría de Comercio Interior a cargo de Guillermo Moreno, con el objetivo de defender la mesa de los argentinos, provocándose una pérdida de rentabilidad y desaliento en los productores agropecuarios, que nos trajo a la situación actual de falta de producción, baja oferta, y lo más lamentable son los precios altos de la carne al consumidor, haciendo disminuir dicho consumo de 72 kg por habitante y por año a 55 kg, lográndose un resultado totalmente inverso al planteado por los funcionarios nacionales a través de dichas medidas.
Hoy el productor ganadero, que hace alrededor de cinco meses estaba fundido, ha recuperado su rentabilidad, pero lamentablemente los consumidores son los perjudicados por el alto precio de este alimento básico.

Propuesta. La producción de carne bovina tiene excelentes perspectivas tanto en el mercado internacional como en el mercado interno. Hasta diciembre de 2011 considero que la solución será difícil, todo ello debido a un gobierno nacional que no está dispuesto a reconocer los errores y conformar ámbitos de concertación con los distintos actores de la cadena de ganados y carnes.
Esta situación no nos debe paralizar y creo importante que estos ámbitos de concertación se deben empezar a construir con las organizaciones representativas de los productores, los partidos políticos que posean voluntad de construir un programa de desarrollo ganadero, y con todos los actores que participan en la cadena de la carne, con el objetivo de que el mismo permita aumentar la producción para garantizar un aumento de las exportaciones y mantener el consumo interno por encima de los 60 kg por habitante y por año, y precios razonables para nuestros consumidores.
En el marco de este programa considero que es necesario y urgente acotar la discrecionalidad del Poder Ejecutivo Nacional ejercida a través de la Oncca y de la Secretaría de Comercio, en la fijación de las pautas de comercialización del ganado vacuno, previendo mecanismos con reglas claras para el comercio interior y exterior del ganado vacuno.

(*) Ingeniero agrónomo. Ex secretario de la tercera administración de Jorge Busti

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